El prompt que te entrevista para separarlo. Cópialo abajo y pégalo en la IA con la que ya trabajas.
Idealmente en el chat donde ya te conoce, para que use tu contexto.
Cada ronda va junta: respóndela en bloque, sin adelantarte. La última clasifica toda tu lista de una.
Y haz mañana la primera acción que te recomiende. Una sola.
Cuando empiezas con IA, la tentación es automatizar todo lo que se pueda. Y ahí se rompe: terminas con diez flujos a medias que no movieron nada, y las tareas que sí importaban siguen sin hacerse.
La decisión difícil no es técnica. Es de criterio: separar lo que vale la pena de lo que solo se puede hacer. El prompt de arriba no te da respuestas: te hace las preguntas correctas, por rondas, hasta que la respuesta sea tuya. Son los tres filtros que aplico a cada tarea antes de tocar nada:
Si la tarea no mueve nada que te importe, no es candidata a automatizar: es candidata a eliminar. Automatizar algo inútil solo lo vuelve inútil más rápido.
Si no impacta, se delega entera y listo. Si impacta mucho, no se suelta a ciegas: se hace bien, con la IA asistiendo.
Hay decisiones que son tuyas y no se tercerizan. Ahí la IA acelera el trabajo, pero el criterio queda contigo.
El resto llega por email: lo que pruebo con IA, lo que funciona y lo que no. Sin urgencia fabricada, sin humo. Te puedes ir cuando quieras.
Carpeta Compartida · una vez por semana