El prompt que te entrevista para elegir el primer problema real, y para descartar los de práctica. Cópialo abajo y pégalo en la IA con la que ya trabajas.
Idealmente en el chat donde ya te conoce, para que los candidatos salgan de tu trabajo y no de la nada.
Cada ronda va junta: respóndela en bloque, sin adelantarte. La tercera filtra toda tu lista de una.
Uno solo, y la primera acción de esta semana. Sobre el proceso de verdad, no sobre una maqueta.
El consejo estándar es empezar con algo chico para aprender la herramienta. Suena sensato, y es el que más se repite. El problema aparece después: si el resultado no le importa a nadie, los problemas que te salen al paso tampoco son los reales.
Cuando no te juegas nada, resuelves cada traba de cualquier manera, porque da igual cómo quede. Terminas el proyecto, sientes que ya sabes, y la curva quedó a medias. Eso son cuellos de botella ficticios: te ocuparon el lugar de los de verdad, y encima te dejaron la sensación de haberlos pasado.
El día que trabajas sobre un proceso del que depende algo tuyo, la pregunta cambia de golpe. Ahí empiezas a averiguar en serio qué arquitectura resuelve tu problema, qué le falta al contexto que le estás dando, y cuáles son los huecos de conocimiento que de verdad tienes. Se termina la ilusión de que la IA es tan lista que lo hace sola. Estos son los tres filtros, y el orden importa:
Dinero, un cliente, una entrega con fecha, tu nombre delante de alguien. Si nadie se entera de que salió mal, no vas a apretar donde duele, y ahí es donde se aprende.
Entonces te sale gratis en horas. Un proyecto aparte compite con tu trabajo real por el mismo tiempo, y pierde siempre, no por falta de ganas.
Esa es la vara, no lo que ganas si sale bien. Lo que se gana es una hipótesis; lo que se pierde ya lo tienes, y es lo único que te va a hacer volver a intentarlo bien.
Vale decirlo antes y no después: subestimamos siempre lo que cuesta aprender, configurar y arreglar un proceso, porque el punto de comparación son los tutoriales donde todo se resuelve en cinco clics. Tus primeras iteraciones van a ser mediocres, y a veces peores que encadenar prompts a mano en una sesión.
Eso no es señal de que elegiste mal. Es el precio de la curva, y lo pagas una vez. Elegir un terreno donde te juegas algo es justamente lo que hace que lo pagues en lugar de abandonar en la segunda vuelta.
El resto llega por email: lo que pruebo con IA, lo que funciona y lo que no. Sin urgencia fabricada, sin brillantina. Te puedes ir cuando quieras.
Carpeta Compartida · cuando tengo algo que contar