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Modo Amateur

Cuando jugaba al póker no entendía a los jugadores amateurs…

Perdían un montón de dinero jugando a un juego en el que estaban en completa desventaja frente al resto. Tenían pocos conocimientos, poca práctica, eran fáciles de leer, usaban estrategias básicas.

¿Qué pasaba por su cabeza que decidían jugar torneos de póker?

La respuesta me está llegando ahora… años después en los que definí que mi carrera profesional no iba a ir por el camino del póker 😅.

De hecho, la respuesta es bastante simple y viene del significado de la palabra amateur.

Amateur proviene del latín “amator”, que significa “el que ama”.

Un amateur en una actividad entonces es alguien que ama lo que hace. Alguien que tiene una motivación interior tan grande que puede pasar horas y horas haciéndolo y sentirlo como si fueran segundos.

En la actualidad, el antónimo de “amateur” es “profesional”. Es como si tuviéramos que quitarle el amor a la actividad si queremos hacerla profesionalmente… un signo claro de la falta de motivación general en el trabajo.

Como “amor” es un término un tanto ambiguo vamos a continuar con la idea de la motivación. En lo personal, ahí es donde más me enredé con mi negocio personal. Por no tener en claro lo que voy a compartirte sobre las motivaciones terminé teniendo una mala “visión” de negocio.

Te comparto una categorización de las motivaciones simple pero efectiva para tener más claridad en tu “capacidad de amar lo que haces”.

Hay dos motivaciones: intrínsecas o extrínsecas. Las primeras provienen de adentro, de tus gustos, de lo que genera curiosidad, de tus pasiones, de tu Propósito. Por otro lado, las extrínsecas son aquellas que vienen de afuera: de la sociedad, de la cultura, de la empresa, del grupo de amigos (la clásica “zanahoria” en la analogía del “palo y la zanahoria”)

Vamos a ver cómo funcionan las extrínsecas y por qué si no estás atento pueden ser la amenaza más grande de tu negocio personal.

Cuando uno proyecta el “progreso económico”: Comprar la moto, después el auto, después viajar, después la casa, etc… Lo que hacemos es poner (consciente o inconscientemente) una motivación extrínseca. El clásico “tengo que”.

Producto de la tensión que se crea entre mi ingreso hoy y el que necesito para el próximo lugar de “progreso” recibo una motivación. Si la tensión es muy grande (por ejemplo, no tengo la moto pero pienso en la Ferrari) nos sentimos sobrepasados, ansiosos y angustiados.

¿Cuál es el problema?

Que a las motivaciones extrínsecas no las controlamos, más bien ellas nos controlan a nosotros. Continuamente estamos expuestos a “algo que nos falta”.

Además, cuando ya nos movemos a través de motivaciones externas somos fácilmente manipulables.

Seguramente estarás pensando “pero Zeke… eso no me pasa a mí. A mí no me manipula nadie…”. El solo hecho de pensar que tenemos una barrera infalible frente a la manipulación externa es un signo de que somos más vulnerables de lo que pensamos.

Por ejemplo… si te angustia ver que a tu competencia le va bien es porque te estás moviendo (al menos parcialmente) desde motivaciones extrínsecas. Si no fuera así, que le vaya bien o mal no generaría angustia. En el peor de los casos sería una señal de alarma para revisar la estrategia.

¿Y por qué esto es importante? Porque sin esto claro no puedes hacer lo que amas. Si no tienes claridad respecto de las motivaciones tu negocio personal no puede llevarte al disfrute. Ni hablar de los momentos duros, crisis y obstáculos. Sin una verdadera motivación intrínseca terminarás tomando malas decisiones o incluso abandonándolo.

Entonces… volviendo a las motivaciones intrínsecas y extrínsecas. ¿Qué podemos hacer en un negocio personal?

Hay una mirada que me está ayudando muchísimo: Eliminar las extrínsecas (al menos durante un tiempo). En realidad, más que eliminar, ponerlas a un nivel en el que no me motivan ni me desmotivan. Casi que podría decir “bajar la vara”.

Puntualmente quiero compartirte lo que estoy haciendo respecto a la motivación por facturar más.

No está mal querer facturar más, pero en mi instancia (que voy a contártela en detalle en la próxima entrada) creo que es más importante tener más tiempo libre para profundizar en mi Propósito y los aprendizajes de este último tiempo.

¿Esto quiere decir que dejo de tener una motivación por facturar? No, claro que no. Pero mi objetivo en este tiempo viene siendo facturar lo que necesito para mantenerme. No me motiva facturar más (de hecho, le digo que no a la mayoría de las ofertas que me hacen).

¿Quiere decir que voy a desvalorizar mi trabajo por esto? ¡No! Contrariamente a lo que incluso yo creía, estoy valorando mi tiempo más que nunca.

De esta manera, trabajando para terceros 5 días al mes consigo facturar lo que necesito para vivir durante los 30 días. Tengo 15 días hábiles al mes para trabajar en proyectos personales, estudiar, escribir y hacer networking clave.

Esto lo vengo haciendo desde hace más de 6 meses.

Como te imaginarás, desde afuera es una locura… Estoy viviendo una vida sencilla, no me tomé vacaciones (tampoco las necesito honestamente) y en algunos meses incluso usé dinero de los ahorros. Pero rechazo oportunidades para facturar que me permitirían satisfacer muchísimas “necesidades”.

Está claro que es insostenible esto. No voy a vivir así toda la vida, pero tener motivación intrínseca y visión claras me permiten navegar este proceso importantísimo para mi negocio personal sin ansiedad, sin escuchar otras voces y darlo todo en lo que creo que es lo mejor para mi familia y para mí.

No te cuento esto como recomendación para que lo hagas tu también, el negocio personal tiene sus ciclos (ya veremos esto más adelante) y mientras antes entendamos dónde estamos parados y hacia donde vamos, mejor vamos a poder navegar las subidas y bajadas. En mi caso, en 6 meses hice un proceso personal y de autoconocimiento que no hice en 35 años.

Finalmente conecté con algo interno (léase el Propósito) de forma clara y siento una motivación real que no había vivido nunca. Desde ahí te escribo, desde mi Propósito.

Pero no todas las motivaciones extrínsecas son destructivas o “malas”. Hay un estudio muy interesante que clasifica a las motivaciones extrínsecas en dos: autónoma (a esta la llama extrínseca internalizada) y controlada (a esta la llama directamente extrínseca). El fragmento del artículo te lo comparto aquí

La motivación extrínseca internalizada se da cuando haces algo porque te lo recomendaron, pero luego le encuentras un valor personal. Te comparto un ejemplo personal: iniciar el día meditando fue una recomendación que leí y me repitieron muchísimas veces. Cuando empecé lo hice porque me lo recomendaron, pero llevo varios años haciéndolo y el espacio está tomando una forma que realmente me aporta a mi vida. La decisión de meditar se “integró” con las personales por más que fue motivada desde afuera.

¿Y si te digo que no todas las motivaciones intrínsecas son buenas?

En el artículo anterior hay otra clasificación importante. Nos habla de la regulación introyectada, es decir hacer algo porque te convenciste de que es bueno, pero en lugar de interiorizarlo (y transformarlo en motivación extrínseca internalizada) te mueve la culpa o alguna emoción negativa que sientes al hacerlo o no hacerlo. Caso común que me sucedió a mi:

Yo creía firmemente que crecer significaba facturar más, porque no hacerlo significaba estancarme lo cual me generaba angustia. Decidí entonces tomar los productos y servicios que tenía y busqué soluciones que me ayudaran a facturar más (como publicidad, contratar una agencia de copy, etc).

Facturé mucho más, pero en el camino, al no haber internalizado lo que significaba para mi negocio en particular terminé en una situación incómoda, que no me representaba, haciendo “girar una rueda” que no tenía nada que ver con lo que efectivamente quería construir.

De nuevo… facturar más, está perfecto. Escalar el negocio, también. El punto está en la motivación justamente. Si pones el foco en hacer actividades que te motivan y que te permiten mejorar sistemas y procesos que te ayudan a capitalizar el valor que aportas con tus productos o servicios, vas a estar creando tu propio círculo virtuoso.

Quizá son las mismas acciones las que tienes que ejecutar en un caso u otro, pero dependiendo desde donde las ejecutas vas a lograr un éxito (o satisfacción) intrínseco o extrínseco.

El círculo virtuoso se da cuando logramos equilibrar las motivaciones intrínsecas buscamos el cumplimiento del propósito, el crecimiento del negocio y la construcción de una nueva perspectiva que nos ayuda a aclarar mejor el Propósito, que te lleva a crear más valor a más personas desde un lugar de mayor consciencia.

 

¿Y que pasa si vienes haciendo las cosas bien, alcanzando éxitos profesionales y personales pero en un punto te das cuenta que no avanzas más como antes?

En Company of one, Paul Jarvis nos cuenta sobre “the disease of more” o la enfermedad del “querer más”.

Comenta cómo jugadores de NBA de primer nivel una vez que alcanzan los mayores logros dejan que su ego se entrometa y buscan hacer más de las cosas que le dan validación y reputación en lugar de todo lo que pusieron en práctica para llegar a ser los número 1 (hay varias historias conocidas de tenistas que pasaron por lo mismo).

Estuve lejos de ser el número 1 en nada, pero puedo asegurarte que cuando empezaron a contactarme personas que yo consideraba inalcanzables se me subió el ego a la cabeza en más de una ocasión.

Sin lugar a dudas tomé decisiones aconsejado (mal) por mi ego. Tuve la suerte que mi entorno me ayudó enseguida a verlo y recalcular. Pero aún así no fueron momentos gratos (aunque sí de aprendizaje).

Si perdiste la motivación que tenías inicialmente es porque “algo” se metió entremedio de tus motivaciones intrínsecas. Pero esto no es el fin del mundo, es más bien un síntoma que te ayuda a “volver”, es más, me atrevo a decir que es algo que suele sucedernos y más de una vez quizás, a la mayoría que elegimos transitar el camino del negocio personal.

En mi caso, mi cuerpo SIEMPRE me pasó factura cuando me movía desde las motivaciones equivocadas. Por lo general lo que sufría era mi cuello. Me quedaba duro y no podía girarlo (durante días). Me ponían inyecciones, calor, masajes… pero nada funcionaba.

Si no bajaba ese cambio que necesitaba para hacer un verdadero registro de lo que me pasaba el cuello no recuperaba movilidad.

Tener una visión clara del próximo casillero nos permite tener foco y ver caminos. Tener un propósito claro nos permite tomar decisiones en el corto plazo. Tener motivaciones intrínsecas nos ayuda a que todo lo que hagamos construya en la dirección y sentido de nuestro Propósito, en modo Amateur.

Este es mi objetivo: ser un Amateur de mi negocio personal, y el camino de aciertos, desaciertos experiencias y por que no algún que otro experimento es el que quiero compartirte aquí, ¿me acompañas?

¿Quién es Zeke?

Soy un creador de contenido y conferencista internacional sobre economía de la atención en RRSS, marketing de contenidos y negocios digitales.

Me apasiona la búsqueda de la felicidad y despliegue alrededor de la marca y el negocio personal.

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