Hoy hay muchísima demanda alrededor de la implementación de inteligencia artificial. Contenido, cursos, formaciones, mentorías. Y de la IA como cosa global.
Y eso genera algo raro: a pesar de que también hay bastante oferta, las cosas se venden igual. Es lo contrario de lo que pasa en la mayoría de los mercados.
Cuando hay tanta demanda, proliferan un montón de cosas que no son muy buenas. O que al menos no son adecuadas para el usuario al que en teoría deberían ayudar.
No siempre hay vendehumo
Y ahí es donde me cruzo con contenido y con cursos confusos. No me animo a decir que necesariamente hay un vendehumo detrás.
Muchas veces no hay mala intención. Es algo nuevo, que se está perfeccionando. Estamos todos practicando, metiéndole mano: algunos adentro de empresas, otros por su cuenta. Muchos haciendo cosas que a ellos les funcionaron en su propio negocio.
Productizar la IA como fin en sí mismo
Lo que sí me parece un fenómeno propio de este mercado puntual, y que en parte explica por qué las cosas están como están, es productizar la IA.
Tratarla como un fin en sí mismo, en lugar de como el medio para resolver algo concreto.
Se parece al metaverso del 2022. En ese momento parecía que todo iba a tener su metaverso.
La diferencia es grande, y hay que decirla: acá la tecnología sí vino a despuntar y a hacer cambios reales. Lo que todavía está en pañales es qué es lo que efectivamente funciona.
¿A vos te pasa que ves tanta oferta de IA dando vueltas que ya no sabés distinguir qué es construcción real y qué es la ventana que en algún momento se va a cerrar?