Una de mis tesis fuertes: para aprender a usar Claude de verdad tenés que construir algo con eso. Si no, todo queda abstracto, en el aire, y nunca entendés hasta dónde podés llegar con la herramienta. La capacidad no se entiende mirando tutoriales. Se entiende construyendo.
El problema es encontrar un proyecto que valga la pena. Y ahí es donde la mayoría se traba.
Si estás en relación de dependencia, la respuesta suele venir dada: le aplicás a tu trabajo, o ya hay una bajada de línea desde la empresa que te dice cómo implementarla. Pero si sos emprendedor no tenés eso. Tenés que encontrar vos el proyecto.
El proyecto que ya tenés entre manos
Y acá está lo bueno. Si tenés marca personal en redes, si tenés algún emprendimiento, si sos coach, o simplemente apalancás tu posicionamiento con tu marca personal, ya tenés el proyecto perfecto entre manos: tu propia marca.
Es exactamente lo que estoy haciendo yo. Construyo en público con Claude para posicionarme como alguien que entiende de la herramienta. Pero eso es mi caso particular, no hace falta que hagas lo mismo.
El experimento es el mismo para cualquiera: construir tu propia marca, tu propio contenido, incluso tu propio negocio, con IA. Es la forma más directa de agarrarle la mano a la herramienta.
Tenés el proyecto, tenés el para qué, y de paso avanzás en algo que ya te importa. No es una práctica de juguete.
Es tu marca de verdad.
La ventana que no va a estar abierta para siempre
Hay algo más que se me hizo evidente hace poco, pensando en voz alta con la IA: este no es solo el proyecto más cercano que tenés a mano. Es el más inteligente dado el momento en el que estamos.
En dos o tres años, cuando las redes sociales sean otra cosa y la IA esté en otro lugar, esta ventana ya no va a estar abierta. El que construye ahora está aprovechando algo que no dura para siempre.
Tres victorias en un solo movimiento
Y el proyecto tiene tres victorias en simultáneo. Podés equivocarte sin que te cueste caro: es tu proyecto, el error no te expone frente a un cliente ni te tira abajo un negocio ajeno.
Todo lo que aprendés te capitaliza a vos, no queda en el activo de otro. Y construir en público genera algo que construir en silencio no genera: red de contactos, oportunidades, la gente que te encuentra justo por mostrar el proceso.
Ganar, ganar, ganar por todos lados.
Así lo pensé la primera vez que até estos tres puntos, y todavía me sigue pareciendo el experimento más copado que se puede hacer ahora mismo.
¿Cuál es tu proyecto? Si tenés marca, aunque sea chica, aunque todavía no la llames así, probablemente ya la tengas delante y no la estés viendo como lo que es: el mejor lugar para aprender a usar la IA en serio.