Un skill que se dispara solo cuando te despides y comprueba, una por una, si las cosas que decidiste hacer están realmente hechas. No lee el resumen de quien las hizo: va a mirar. La primera vez que lo usas te hace cuatro preguntas para saber dónde tiene que ir a mirar en tu caso.
Te va a explicar qué hace y qué va a tocar antes de guardar nada. Si no te convence, no lo instales: es el mismo criterio que enseña el skill.
Cuatro preguntas: cómo te despides, dónde vive tu trabajo, cómo suena una decisión tuya y qué dejar afuera. Te muestra qué va a guardar antes de guardarlo.
Cuando escribas "chau", "listo" o lo que uses, se dispara solo y te devuelve la lista. No hay nada más que recordar.
Cuando le pides a una IA veinte cosas en una sesión larga y al final te dice que quedó todo listo, esa respuesta no sale de haber ido a mirar: sale de su memoria de haberlo hecho. Y esa memoria no distingue entre hacer algo y creer que lo hizo. Lo mismo pasa con un resumen de cambios o una lista de pendientes: describen intenciones, no estado. Pueden mentirte sin que nadie haya mentido a propósito.
Este skill no te pide que desconfíes. Va a mirar, uno por uno, y te devuelve tres estados: hecho, no hecho, y no pude comprobarlo. Ese tercero es el que casi nadie te da, y es el más honesto de los tres.
Casi nunca sale todo verde, y esa es la señal, no el error. Lo normal es que queden dos o tres cosas colgadas. Muchas veces no son críticas: son actualizaciones, un documento que quedó describiendo cómo era antes. Justamente esas son las que más importan, porque son las que se arrastran. Nadie las ve el día que nacen. Se ven seis semanas después, cuando dos documentos tuyos dicen cosas distintas y ya no sabes cuál manda.
Porque sin saber dónde vive tu trabajo, no puede comprobar nada: lo único que sabría hacer es darte verde. Un verificador que siempre dice que sí es peor que no tener ninguno, porque te deja la tranquilidad sin haber hecho el chequeo.
Funciona igual, y esa es justo la segunda pregunta de la entrevista. Comprobar en Notion es abrir la página y leer la propiedad que cambió, igual que en un archivo sería abrirlo y leerlo. Lo que sí hace la entrevista es verificar, delante tuyo, que de verdad pueda llegar hasta ahí. Si no puede, te lo dice en ese momento en vez de reportarte verde durante un mes.
No, y es a propósito. Reporta y ahí termina. Un verificador que además corrige vuelve a ser juez y parte, y te devuelve un montón de cambios sin revisar justo cuando estabas cerrando. Si quieres que arregle algo, se lo pides después de leer la lista.
La configuración queda en un archivo de texto que puedes abrir y editar a mano. No hace falta repetir la entrevista. Vive fuera de la carpeta del skill a propósito, así actualizarlo no te pisa lo que configuraste.
El resto llega por email: lo que pruebo con IA, lo que funciona y lo que no. Sin urgencia fabricada, sin brillantina. Te puedes ir cuando quieras.
Carpeta Compartida · cuando tengo algo que contar