No es mi sistema para que lo copies. Son cuatro formas de arrancar el tuyo, de la más simple a la más completa, con una sola lógica innegociable adentro. Eliges por dónde empezar según dónde estás hoy.
Antes de darte nada: elige por dónde estás y para qué la usas hoy. El resto de la página se adapta a tu respuesta, porque lo que le sirve a alguien que arranca no es lo mismo que lo que le sirve a alguien que ya trabaja con IA todos los días.
Al principio, el 80% del valor de un segundo cerebro no viene de la estructura: viene de tener en UN solo lugar los pocos datos que de verdad le sirven a tu IA sobre ti y tu trabajo. Y ese lugar ya vive dentro de tu IA: las instrucciones personalizadas, el campo donde le dejas dicho quién eres para que lo tenga en cuenta en cada chat sin que se lo repitas (en Claude es la personalización de tu perfil; muchas apps además suman una "memoria" que aprende sola). ChatGPT, Gemini y Claude lo ofrecen gratis. No hace falta generar un documento y pegarlo cada vez: lo guardas ahí una vez y queda para todos tus prompts.
Este prompt te ayuda a armar ese texto en una conversación corta y, al final, te dice exactamente dónde dejarlo guardado según la IA que uses. Cuando eso se te quede chico, pasas a la estructura completa (los setups de al lado).
Cuando empieces a juntar notas, ideas sueltas y material para destilar, un solo documento se queda corto. Ahí pasas al Setup 1: carpetas, reglas y el prompt que lo arma todo.
Para cuando se te pierden las cosas porque las tienes todas en la cabeza. En el auto, después de una reunión, caminando. Ideas que a la noche ya no están. Esto es lo que va a quedar armado:
¿Qué es esto, en una línea? Un lugar ordenado donde vas volcando lo tuyo: las ideas que se te ocurren, el material para tu contenido, los proyectos que tienes activos con clientes, lo que vas aprendiendo. Así, el día que tengas que hacer algo —escribir un contenido, armar un Google Sheet, redactar un correo— la IA tiene a mano lo que ya pensaste, ordenado y ubicable, en vez de arrancar de cero cada vez.
Tu única parte manual es un minuto: crear UNA carpeta (dentro de Drive, iCloud o Dropbox: la sincronización automática es tu respaldo) y darle acceso a tu IA (en Claude Desktop: apuntarla a esa carpeta). Todo lo demás sucede adentro de este prompt: te hace las preguntas, escribe tu quien-soy.md, crea las carpetas y deja las reglas guardadas. Nada que hacer por fuera.
¿Y cómo entra lo crudo a entrada/? Por el camino más simple que hay: hablándole a la IA. Nada de configurar bots ni integraciones raras. Abres el mismo chat que ya tiene acceso a tu carpeta, sueltas la idea —la escribes, la pegas, o pegas un audio que ya transcribiste— y le dices "guárdalo en entrada". Lo que dejas ahí queda dentro de la carpeta, tal cual lo dijiste. Ese es todo el trabajo manual del día.
El ritmo desde entonces: capturas cuando aparece (tres líneas, un audio que transcribiste, un enlace con tu comentario) y lo mandas a entrada/ por chat, como te mostré arriba. Una o dos veces por semana le dices a la IA: "procesa la entrada". Te muestra cómo quedaría cada cosa en tu cerebro, corriges lo que haga falta, apruebas, y ella guarda y archiva.
Fíjate que el veto tiene dos puertas: tú elegiste qué capturar, y tú apruebas cada síntesis. Es la regla innegociable de todo esto: la IA hace toda la mecánica, pero nunca escribe en tu cerebro sin tu "dale". Y archivo/ es tu garantía de trazabilidad: cualquier cosa que tu cerebro "sabe" se puede rastrear hasta algo que dijiste tú.
La prueba del mes: a los 30 días, abre una conversación completamente nueva, sin explicar nada, y pregúntale a la IA algo sobre ti. "¿Qué opinaría yo de esto?" "¿Cómo encaro yo una propuesta?" Si responde como tú, tu cerebro está vivo. Si responde genérico, está flaco: captura más, o revisa tu quien-soy.md.
Pasa al Setup 2 cuando el cerebro, de tanto acumular (temas generales, decisiones viejas, datos que fuiste soltando), empiece a costarte para ubicar cada cosa — sobre todo si ya trabajas con dos o más clientes o frentes. Ahí conviene darle a cada frente su propia carpeta: separado de verdad, no solo en tu cabeza.
Para quien trabaja con varios clientes o frentes a la vez. Tu pensamiento vive en un lugar, los datos de cada cliente en otro, y la IA sabe cuál es cuál. Esto es lo que va a quedar armado:
¿Qué cambia respecto del Setup 1? Aparece una división simple, y es la clave de todo: el cerebro/ es cómo piensas tú —tu método, tus convicciones, lo que aprendiste—; es transversal y es tuyo, no cambia según el cliente. Cada carpeta de proyectos/ es de un cliente o frente: su contexto, sus datos, sus decisiones. La regla para no dudar nunca: si mañana dejaras a ese cliente, ¿te lo llevarías? Si es sobre cómo trabajas tú, va al cerebro/. Si es sobre él, se queda en su carpeta.
Tu única parte manual es un minuto: crear UNA carpeta (dentro de Drive, iCloud o Dropbox: la sincronización automática es tu respaldo) y darle acceso a tu IA (en Claude Desktop: apuntarla a esa carpeta). Todo lo demás sucede adentro de este prompt: te hace las preguntas, escribe tu quien-soy.md, arma una carpeta por cada cliente que le nombres y deja las reglas guardadas. Nada que hacer por fuera.
La regla de ruteo resuelve la pregunta que todos se hacen: "¿y el cerebro no se me llena de cosas de clientes?". No, porque el cerebro no es sobre los proyectos. Es sobre ti. Es transversal por diseño. Si en medio del trabajo con el cliente A descubres algo sobre tu propio método, eso es tuyo y va al cerebro. El precio que le cotizaste a A se queda en la carpeta de A.
Y aquí aparece la primera magia para un consultor: cuando abres una sesión sobre el cliente A, la IA carga quién eres tú, tu pensamiento, y el contexto de A. Sabe las dos cosas. Las respuestas dejan de ser genéricas de los dos lados.
(Higiene importante: datos sensibles de tus clientes nunca van al cerebro. Se quedan en su proyecto. Tu cerebro es tuyo; sus datos son de ellos.)
La prueba del mes: a los 30 días, abre una conversación completamente nueva, sin explicar nada, y pregúntale a la IA algo sobre ti. Si responde como tú, tu cerebro está vivo. Si responde genérico, está flaco: captura más, o revisa tu quien-soy.md.
Pasa al Setup 3 cuando trabajes con la IA casi todos los días y sientas que en las sesiones se te escapan cosas valiosas que dijiste al pasar.
Para quien trabaja con la IA casi todos los días. Yo a este setup le digo "mi Watson": la IA es Watson y tú eres Sherlock. Watson toma nota de absolutamente todo, te ayuda a hilar la historia y a resolver el caso — y más de un episodio te salva la vida. Pero el que deduce eres tú. Es el sistema completo — captura, proyectos y la cosecha: la IA te propone lo que aprendió de tu trabajo, y tú apruebas qué entra. Esto es lo que va a quedar armado:
La novedad de este setup es propuestas.md: así es como el sistema aprende de tu trabajo, solo. Mientras trabajas normal, la IA va anotando ahí lo que nota — patrones que se te repiten, cosas que dices al pasar y valen oro, contradicciones con lo que ya tienes guardado. No es tu cerebro: es una bandeja de sugerencias para entrar al cerebro. Y no rompe la regla de oro, porque nada de eso se integra hasta que tú le das el visto bueno.
Tu única parte manual es un minuto: crear UNA carpeta (dentro de Drive, iCloud o Dropbox: la sincronización automática es tu respaldo) y darle acceso a tu IA (en Claude Desktop: apuntarla a esa carpeta). Todo lo demás sucede adentro de este prompt: te hace las preguntas, escribe tu quien-soy.md, crea todo y deja las reglas guardadas. Nada que hacer por fuera.
Aquí se cierra el círculo completo. Trabajas normal toda la semana, sin esfuerzo extra: eso ya alimenta el sistema. El viernes, Watson te trae la bandeja: hilos de los que no sabías que valía tirar, patrones que se te repiten, contradicciones entre lo que dices y lo que tienes guardado. Y tú, con un café o un mate, apruebas o descartas.
Mejor cerebro → mejores sugerencias → mejor trabajo → mejor cerebro. Y hay un bonus que casi nadie nombra: los modelos mejoran solos, cada pocos meses. La misma estructura, sin tocar nada, te devuelve cada vez más.
Son puntos de partida. La estructura correcta para tu segundo cerebro es la que tiene la forma de TU cabeza, y esa no la puede diseñar nadie más que tú, usándola. Empieza por la que te quede cómoda sabiendo que la vas a romper. El error no es usar una plantilla. El error es quedarte en la plantilla de otro.
¿Y por qué regalo la estructura completa, con prompts y todo? Porque lo que hace funcionar esto no entra en un documento. Es el criterio que desarrollas usándolo: qué capturar, qué aprobar, qué descartar, cuándo el sistema te está sonando a ti y cuándo no. Eso no se copia. Eso se construye.
¿Ya tienes algo parecido a un segundo cerebro, aunque sea un documento con notas? Cuéntame cómo lo armaste. De verdad me interesa.
El resto llega por email: lo que pruebo con IA, lo que funciona y lo que no. Sin urgencia fabricada, sin humo. Te puedes ir cuando quieras.
Carpeta Compartida · una vez por semana