Las 3 tareas donde el modelo más caro te rinde menos
Viste a la IA pensar durante minutos y te pareció buena señal.
Comparaba opciones, se revisaba, se corregía sola. Ahí adentro se fue la hora que agotó tu plan pago.
Ese esfuerzo extra no salió gratis.
Le pediste ordenar un texto y por dentro lo trató como el lanzamiento de tu negocio.
Lo miró desde 5 ángulos, se puso pruebas a sí misma, descartó caminos enteros. Nada de eso se lo pediste y todo eso lo pagaste.
Ese poder de más no se cobra siempre igual. Se cobra en tareas concretas.
Le pediste el pie de foto de un post y te devolvió 9 versiones, cada una con una justificación diferente.
Solo necesitabas una frase corta. Terminaste leyendo 9 justificaciones para elegir la que ya sabías que ibas a usar.
Y no fue la única vez que un pedido simple se volvió una investigación.
Ya tenías dos títulos y solo querías que elija uno. Te armó una tabla comparativa de 5 criterios.
Le compartiste los dos y pediste una decisión.
Te explicó pros y contras de cada uno en 5 puntos, y al final no eligió: la decisión volvió a ti.
Y todavía faltaba la tercera vez que pasó lo mismo.
Le preguntaste si un mail estaba bien como estaba y te lo reescribió entero, dos veces.
No pediste que lo cambiara: pediste una revisión rápida. Te llegaron dos versiones nuevas, cada una con un tono distinto al que ya tenías.
3 pedidos de dos minutos, y ninguno terminó en dos minutos.
Pie de foto, título entre dos, mail ya escrito: ninguno de los 3 pedía pensar, y a los 3 los pensó de más.
En los 3 casos el objetivo ya estaba claro antes de escribir el pedido.
Aun así, comparó caminos, justificó decisiones y probó alternativas que nadie pidió.
Y esto no pasa solamente porque pensamos que el modelo más potente es mejor para todo.
Por comodidad, solemos usar el mismo para todo. El precio que pagamos no siempre rinde bien.
El modelo rápido no resuelve peor: resuelve bien.
Lo que cuesta es pararte a decidir cuál corresponde en cada pedido, en lugar de mandarlo todo al mismo lugar por costumbre.
Y ese pararte a pensar, al principio, cuesta más de lo que parece.
A mí me pasaba lo mismo: apretaba enter convencido de que pedía algo simple y la ejecución casi nunca lo era.
Me pasó fuera de esta lista, más de una vez. Ahí entendí que el problema no era el modelo: era no achicar el pedido antes de mandarlo.
Mejorando cómo escribía el pedido en el prompt empecé a tener mejores resultados, y por eso te quiero compartir el que uso para armar cada sesión.
Antes de abrir el chat, el objetivo de la sesión va primero. Ahí abajo, el prompt que te obliga a ponerlo en dos líneas.
Queda listo para pegar.
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