Mi IA puede leer todo lo que quiera. Traer material, resumir, ordenar.
Acceso a todo. Ahora viene el límite
Lo que no puede es decidir qué de eso entra a mi segundo cerebro. Eso lo firmo yo.
Ahora mira la tuya un segundo
Tu IA tiene permiso para todo. Porque nunca se lo quitaste.
No es que se lo hayas dado. Es que nadie te dijo que había un permiso que quitar. Así que resume, concluye y archiva. Y lo que te devuelve pasa a ser lo que sabes del tema.
La frontera que falta es esta
Mi IA tiene acceso total. Autoridad, cero.
Te muestro qué cae de cada lado
Acceso total
Todo esto lo hace sin preguntarme.
- Leer mi archivo entero. Cada nota, cada audio viejo.
- Traerme material de afuera: sigue a 35 referentes sola.
- Destilar lo que yo ya volqué. Entra crudo, sale limpio.
- Contradecirme. Es lo que más le pido.
Y esto es lo único que le prohibí
Autoridad cero
El límite entra en una línea.
«No agregues nada a mis notas que yo no haya leído. Si no pasó por mis ojos, déjalo aparte y avísame.»
Se la puedes pasar a la tuya tal cual. No hace falta desconfiar del modelo ni leerle todo lo que escribe. Alcanza con decidir una cosa: qué tiene permitido volverse tuyo.
Te confieso lo que me costó
Mi sistema crece más lento desde que le puse esto.
Fue en junio. Ya podía traer material solo, resumirlo y dejarlo ordenado sin mí. Le quité ese permiso a mano, sabiendo que iba a avanzar menos. Ahora la carpeta crece más lento y yo más rápido. Y todavía me tienta devolvérselo.
Y ahora te pregunto a ti
¿Tu IA tiene algún límite que le hayas puesto tú?
Yo tardé meses en ponerle el primero. Y fue uno solo.