El dilema

Hace muchos años leí un libro que se llama “El dilema del innovador” que plantea básicamente que hay dos caminos que podemos tomar para innovar. Uno lineal y otro no lineal. El lineal se basa en ir haciendo mejoras pequeñas en características para tener pequeños incrementos en sus beneficios. El no lineal es el de hacer un cambio de paradigma tan grande que lo que estamos creando es algo nuevo, al punto que puede resultar en un producto o servicio que no existía para atender una demanda o necesidad que no se vislumbraba.

Ejemplos clásicos se dan entre Blockbuster y Netflix, Kodak Vs. cámaras digitales, taxis Vs. Uber. La gran mayoría están ligados a cambios tecnológicos que generan oportunidades nuevas. La realidad es que creo que lo “disruptivo” muchas veces es el modelo de negocio y no la tecnología en sí.

Hoy la tecnología puede marcar el camino por un lugar, por ejemplo, la disrupción hoy de Uber puede ser sostener un costo bajo, emplear personas al mismo tiempo que darle seguridad al pasajero que puede conocer el historial de su chofer, elegir el auto, etc desde el celu. Pero Uber no se trata de eso, sino de mejorar el servicio de logística del mundo. Si mañana hay drones conduciendo, seguramente su modelo tenga que cambiar y ajustarse, pero su espíritu, su propósito seguirá siendo el mismo.

¿Y que tiene que ver esto con las redes sociales y las posibilidades de crecer orgánicamente para crear una tribu?

Yo creo que una de las cosas más difíciles para cualquier emprendimiento es el de tener personas dispuestas a probar un servicio o producto para poder validar sus funcionalidades, precio, distribución y modelo de monetización. En realidad, para validarlo 360º… Cuando creamos una comunidad que nos acompaña y confía en nosotros, contaremos con ellos para hacer todas estas pruebas que son fundamentales para cualquier negocio.

Voy a darle el ejemplo del negocio familiar en el que trabajé. Hace unos años atrás se nos presentó la posibilidad de comercializar una silla especial. No era un rubro que manejáramos en absoluto, así que hice una encuesta muy simple. Subí la foto del producto, puse el precio mínimo y pregunté si les interesaba. Obtuve muchas respuestas tanto negativas como positivas. Pude avanzar con algunas positivas y concreté ventas antes de tener el producto en mis manos. Por supuesto que esto es solo el comienzo de la validación, pero creo que muestra el poder de una “historia de Instagram”.

Como profesionales tenemos que entender que construir una red que aprenda de nosotros y reciba mucho valor de nuestros conocimientos y experiencia es un activo que abrirá puertas para lo que queramos crear hacia adelante. También es una fuente increíble de proveedores, soporte, guía. Entre tus seguidores puede haber alguien que te ayude a invertir, así como también a elegir la mejor computadora, también qué libro leer sobre ese tema nuevo. Muchos de ellos incluso lo harán gratis (al menos con una partecita de su tiempo) como forma de agradecimiento por lo que tú haces.

Yo creo que el dilema va más allá de estas mejoras incrementales y no lineales. El dilema está respondido. El camino no lo conocemos y necesitamos de otros así como los demás necesitan de nosotros. Tenemos que dar y estar abiertos a recibir. Las redes sociales son un medio excelente para que esto se dé. Ah, y son gratis.

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